22/06/2022 - Mitre y avenida Córdoba (foto)

LA IMPORTANCIA DE PRESERVAR EL PATRIMONIO CULTURAL

Vivimos en un mundo capitalista líquido e rápido, que torna los productos obsoletos antes que los actores sociales los puedan conocer. Todo debe actualizarse antes que ultrapase la fecha de vencimiento. Observamos así, que el estilo de vida implementado hoy por hoy en la sociedad es el opuesto de la preservación. El tiempo presente privilegia lo líquido al revés de la solidez, el transitorio y fugaz al revés de lo que sea permanente o constante. Por eso, hablarse de preservación de patrimonios culturales de una ciudad, por ejemplo, acaba por afrontar todo el pensamiento social inserto en la economía globalizada.

Por estos días se ha observado (foto) que la Municipalidad de Esperanza, "clausuró" los trabajos de demolición en la esquina de Mitre y la avenida Córdoba.

La fachada, será preservada ?, o solo una parte.
Un funcionario municipal dijo por t.v. recientemente : "no se puede detener el progreso". La primera pregunta es ; pero a qué costo.

Un caso emblemático de esta ciudad y muy reciente fue el de avenida de Los Colonizadores.

Un Concejal, a quien consultamos, nos dijo que quiere mejorar y actualizar la Ordenanza de Patrimonio Histórico, y dotar a la comisión de recursos económicos para ello.

Bárbara Cristina Kruse, escribe desde LA CIUDA DE PONTA GROSSA, PROVINCIA DE PARANÁ, BRASIL un artículo que bien puede aplicarse a lo que sucede en Esperanza : LEEMOS.

LA IMPORTANCIA DE PRESERVAR EL PATRIMONIO CULTURAL: UN ESTUDIO DE
CASO EN LA CIUDA DE PONTA GROSSA, PROVINCIA DE PARANÁ, BRASIL

Vivimos en un mundo capitalista líquido e rápido, que torna los productos obsoletos antes que los actores sociales los puedan conocer. Todo debe actualizarse antes que ultrapase la fecha de vencimiento. Observamos así, que el estilo de vida implementado hoy por hoy en la sociedad es el opuesto de la preservación. El tiempo presente privilegia lo líquido al revés de la solidez, el transitorio y fugaz al revés de lo que sea permanente o constante. Por eso, hablarse de preservación de patrimonios culturales de una ciudad, por ejemplo, acaba por afrontar todo el pensamiento social
inserto en la economía globalizada. En la posmodernidad, el nuevo y moderno son sinónimos de progreso y el antiguo y preservado son sinónimos de ultrapasado. Las cosas viejas deben ser demolidas. Preservar el patrimonio cultural en el capitalismo acaba siendo una medida de resistencia al tiempo presente. La resistencia ahí, demanda la solidificación. Conservar la cultura de
la ciudad es fundamental para mantener viva la historia de la ciudad. Más que eso, son esenciales para la construcción de la identidad, de las memorias colectivas y del sentimiento de pertenencia de la población. La importancia de los patrimonios culturales demanda que el Estado tenga herramientas de coerción para promover la conservación de inmuebles que deben ser preservados.
El tombamiento es una de tales herramientas y consiste en una restricción al derecho que, en el capitalismo, normalmente se entiende absoluto de la propiedad privada. Un inmueble tomabado no puede sufrir modificaciones. El órgano público de los cabildos responsable por los tombamientos en la ciudad de Ponta Grossa, Provincia de Paraná es COMPAC (Consejo Municipal del Patrimonio
Cultural y Artístico de Ponta Grossa) y resultados obtenidos en la pesquisa de campo realizada muestran que la conservación del patrimonio cultural es reducida en su correlación con el potencial cultural y turístico de la ciudad, situación que es lamentable considerando que Ponta Grossa cuenta
con dos siglos de historia. Pero todavía es observar que los conflictos de intereses entre los miembros componentes del COMPAC traen perjuicios para que sean escogidos los inmuebles sujetos al tombamiento. La especulación inmobiliaria y las disputas entre los detentores del capital alejan las personas que se importan con el patrimonio histórico de las decisiones. El trabajo que apunta tales problemas se hizo desde entrevistas, pesquisa bibliográfica y profundización del
universo de las leyes aplicables a la situación reportada.

CONCLUSIÓN :

Hemos visto la cuestión de la preservación del patrimonio cultural desde sus dificultades.
Estas se presentan como resultado de conflictos de intereses. La actividad protectora del Estado encuentra limitaciones puestas por la voluntad de ganancias que no encuentra límites en la cultura.
Las memorias colectivas y el sentido de pertenencia parecen no importar al capital. Esta es la principal causa de la inoperancia del Poder Publico en preservar la historia, la cultura y el pasado.
El consumismo sin límites imprime su marca y transforma la cultura y la historia en bienes
de consumo rápido. Todo tiene que ser demolido al mismo paso de la destrucción impuesta sobre la sociedad industrial. Los inmuebles se quiere que tórnense consumibles de acuerdo con las reglas del
capital. Sin las marcas del tiempo, se quedan los jóvenes sin parámetros para escribir su propia historia. Es una marginalidad histórica que se pone en marcha. No se admira que haya tantos sin rumbo y sin raíces. Las personas no más pertenecen al lugar donde han nacido o al lugar donde viven. Luego, sin el sentimiento de pertenencia, tampoco si puede pensar que haya sentimiento de
vitalidad colectiva.
El tombamento debería ser la solución para el problema que se percibe en las ciudades que
se van cambiando al ritmo del capital. Pero, en la práctica, el tombamento no ocurre. Las pesquisa hecha con los entrevistados en fines de 2012 reveló que el COMPAC, órgano destinado a realizar los tombamentos, no consigue cumplir su encargo. Pero, al mismo tiempo, también se quedo claro
que hay necesidad de preservar la historia de la ciudad. Hay que encontrar soluciones al problema, hasta porque el planteo por la preservación es constantemente retomado.
Hasta este momento, es posible ver que la ineficacia del COMPAC trae un perjuicio
lastimable. Y este ocurre con la población que se rinde a los intereses del capital inmobiliario. La institución del caos en el sistema de tombamento hace como que los más necesitados sean los
primeros y mayores perjudicados. Pero, parece mismo que pocos se importan con este problema, quizás porque el tema no encuentre suficiente capilaridad en las discusiones académicas y políticas,
situación que se entiende seria oportuna cambiar.